domingo, 20 de mayo de 2007

Kristall Schmetterling


A veces uno olvida rostros, olvida voces, gestos...pero la escencia de aquellas miradas que enamoran, no se olvidan nunca. Los nervios, los suspiros, el solo hecho de recordarlos, nos llevan a diferentes situaciones, algunas que quiza pensabamos que habían desaparecido, pero ¿cómo no querer encontrarlas?, si están en algún lugar de nuestra memoria.

Las mariposas, duran tan poco... un amor no correspondido, una desepción, la incompatibilidad. Son vaporosas, como la brisa marina. Presumidas como ellas mismas, son tan intensas, tan fugaces...revolotean desde que te despiertas en la mañana, hasta que te acuestas...y casi no te dejan dormir, a pesar de eso no te agotas nunca. Esa es la energía vital que tienen, es la misma energía que te paraliza, que te congela, cada vez que encuentras esa mirada nuevamente, y si no es física, tu recuerdo la hace perdurar. Y si bien, con el tiempo las mariposas vuelan a otro lugar, creo que duran mas cuando permanecen las emociones y los recuerdos en la memoria, y me refiero a esos cambios de luces que se dan solamente una vez con aquella persona, y no la vuelves a ver. Ese misterio del no saber, es mucho más intenso que cuando conoces.

Las mariposas son egoístas, ellas llegan y te toman cuando quieren, y si se aburren, te dejan... se van. Sin previo aviso, sin piedad. ¿Quién se salva de ellas?

(Kristall Schmetterling...Mariposas de Cristal)



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